7/9/10

Inocencia interrumpida


Si en mi última entrada hablaba de como nos hemos acostumbrado a que los políticos cometan delitos, hoy hablo de otra cuestión aún más preocupante, el como los niños se han acostumbrados a ciertas actitudes. Cuando se habla con niño pequeño siempre se alude a su inocencia y su pensamiento puro, su mente a esa edad no está aún moldeada por la sociedad, ello conlleva que no poseen prejuicios y que muchas cosas que nosotros consideramos normales ellos no las entienden, quizá porque relamente no sean tan naturales como nosotros las vemos.


Pongo un ejemplo clásico, cuando los niños comienzan a interesarse por lo que les rodea suelen preguntar a sus padres por qué trabajan y estos suelen contestar que lo hacen para ganar dinero y poder vivir. Sin embargo ellos no entienden que sea necesario pasar tantas horas haciendo algo que no gusta sólo para ganar dinero, cuando para nosotros es algo absolutamente normal.


Los niños tienen un modo de ver la vida y la realidad que les rodea, así como de vivirla, que carece de maldad e interés material; encanto que se rompe a medida que se ven forzados a modificar su conducta "políticamente incorrecta" para adaptarla a los reglas sociales. En cierto modo, la forma en que los niños observan y aman la vida es más correcta y natural que el modo en que lo hacemos nosotros, ya que adornamos nuestra existencia con una serie de reglas injustas que usualmente sólo nos benefician a nosotros, y la basamos en el interés y bienestar personal.


Sin embargo, en muchos casos los niños pasan a ser adultos o a pensar como ellos rápidamente, el tránsito a la madurez es inmediato. Me refiero a dos tipos de casos, aquellos en que se ven obligados a trabajar y a asumir obligaciones que no les corresponden, y aquellos otros en que sus mentes están dominados por ideas que distan mucho de contener esa pureza infantil.





En el primer de los casos estamos hablando de la conocida explotación infantil, situación que se da especialmente en los países en desarrollo donde las familias no tienen dinero para subsistir y los niños se ven forzados a trabajan en lugar de estar jugando o estudiando. Es una de las situaciones que más tristeza e impotencia me producen; niños que no tienen la oportunidad de disfrutar su infancia, sometidos a un régimen de trabajo durísimo y cuyas ilusiones, esperanzas y sueños se ven quebrados por la miseria.


Pero hoy me quiero referir en especial a ese segundo caso, niños que portan ideas algo inusuales dada su edad e inocencia. Hablo de la habitualidad con la que muchos niños de en torno a diez años hablan de la guerra y la violencia, como si fuera algo perfectamente natural y racional. Puede que nosotros los adultos consideremos normal que un país "democrático" invada otro para instaurar en él la paz (aunque he de decir que yo no lo considero normal y sé que muchos de vosotros tampoco, pero a nivel general por desgracia es considerado así), pero que un niño vea esto normal me inquieta. Apuntaría como causa principal de este fenómeno los videojuegos de guerra y violencia, que los habituan a ella y tienen además un efecto perjudicial en el niño, ya que puede llegar a incentivar su agresividad. Pero tampoco podemos olvidar que los niños imitan el comportamiento de los padres y si observan que sus progenitores no se alteran al tener noticia de guerras y sucesos violentos ellos aprenderán a verlo como algo que ocurre todos los días, una concepción cotidiana de la violencia que lleva a que sea considerada casi como inevitable y natural. Es ahí donde creo que radica la peligrosidad de tal concepción: nadie hace nada para evitar las guerras porque son algo cotidiano, algo que ha de ocurrir y que no se puede evitar. La guerra se convierte en poco menos que en lo que hemos convertido el hambre en los países en desarrollo, un fenómeno habitual y cais natural que no puede corregirse porque "es así". Aceptamos que millones de personas semejantes a nosotros han de morir víctimas del hambre, la enfermedad o la guerra porque es lo que les ha tocado, porque han tenido la mala suerte de nacer al otro lado de la frontera, ¿es esto realmente lógico?. Muchos dirán que no, pero que es lo normal. Oír a un niño decir esto mismo tiene un mayor impacto porque el día de mañana su opinión probablemente no cambiará, y si imaginamos que el futuro depende de los niños de hoy en día la situación se torna negra.

Pero el verdadero centro de la cuestión, lo que realmente despierta mis temores, es el racismo en niños de tan corta edad; es un fenómeno que se está extendiendo enormemente y que no es natural en niños. El otro día comentaba una compañera que un día preguntó a varios niños si ellos se sentarían al lado de un niño negro, ¿qué creéis que ocurrió?, pues que muchos respondieron que no. Resulta difícil de creer que a una edad tan temprana puedan mostrar ese tipo de aptitudes que son usuales en muchas personas adultas. Y del mismo modo considero que la razón de que tengan ese tipo de prejuicios es de los padres, los mismos que envían a sus hijos a colegios privados porque el número de alumnos extranjeros en los públicos es alarmantente alto. Esos padres, que ante todo creen mirar por el bien de sus hijos y lo que están haciendo es marcarlos con el hierro candente del racismo, deberían replantearse muchas cosas.

Porque cuando hablamos de infancias rotas, niños que no sienten ni actúan como tal, yo incluiría a estos que son víctimas de las ideas perjudiciales de su entorno, tanto familiar como social; sin olvidar que la televisión, esa gran caja boba, tiene también una gran responsabilidad en este asunto.

6 comentarios:

El rey lagarto dijo...

Bon día Lia.

Tema complejo, yo creo que los niños de hoy en día son el reflejo de la sociedad por una aparte y por otra el reflejo de sus padres. De esa conjunción y de la capacidad de absorción que tiene un crió veremos cuales son los frutos... Por lo que veo yo en esta sociedad española mas que en otros países donde mi visión no seria objetiva... Es que los que nos tienen que pagar la jubilación tienen muy mala pinta (Generalizo claro).

El movimiento que tiene la sociedad es algo imposible de controlar a nivel global, lo único que se puede hacer es a nivel individual cada padre con cada uno de sus hijos. Lo malo es que para esto primero hay que educar a algunos padres también, es la pescadilla que se muerde la cola.

Saludos.

Felipe dijo...

Los niños de corta edad sólo imitan lo que ven y oyen en la sociedad.
Pueden ser xenófobos porque la sociedad lo es.
Pueden ser insolidarios porque la scoiedad lo es.
Son roles que se aprenden rápidamente y más en los niños que en ellos todo es novedoso.

Buen vídeo de los Velvet

Moral y Política dijo...

Estoy con Felipe, los niños son como esponjas. se empapan de lo que ve, de los tics e incluso del modo de andar de sus mayores. Muchas de las cosas que en ellos vemos cuando aún no se han producido los procesos de socialización intensos (la primera etapa de la secundaria ) es básicamente un aprendizaje de casa, vía televisión o vái familia)

saludos,

Ciberculturalia dijo...

Es cierto que los niños imitan lo que ven a su alrededor y eso hace aún más preocupante la situación dado que una mayoría de la población infantil mundial vive, o al menos lo intenta, en medios agresivos y de subsistencia.
Los niños del primer mundo muchas veces desaprovechan todo el potencial que tienen la suerte de disponer por una pésima educación, mucha de la cual es responsabilidad de sus progenitores.

Un beso mañanero

Duende Crítico dijo...

Los niños tienden, como se ha dicho, a la imitación de las figuras familiares más cercanas. De ahí que muchos pierdan la inocencia y pasen a actitudes "más adultas" en un lapso de tiempo muy corto. Los prejuicios no suelen tener una base muy racional y son precisamente los niños quienes pueden ser carne de cañón de estos ya que su racionalidad no está muy desarrollada.

Un saludo.

Lia dijo...

Wenas!!

EL REY LAGARTO: si fallan los padres fallan los hijos, eso está claro. ¿Cuantás generaciones harán falta para erridar una actitud como el racismo? Esa es la pregunta que yo me hago.

FELIPE: preocupa el que absorban rápidamente estas ideas porque puede que nunca lleguen a erradicarlas, teniendo el mismo pensamiento el día de mañana.

MORAL Y POLÍTICA: a mi modo de ver la televisión tiene un papel muy importante en la socialización de lso niños, y hemos de percatarnos de que casi todo lo que se muestra en ella es pernicioso.

CIBERCULTURALIA: estoy de acuerdo con lo que dices, en muchos casos se desperdicia el potencial de los niños y esto ocurre prácticamente de forma inconsciente.

DUENDE CRÍTICO: lo malo es que esos niños nunca llegan a desarrollar la racionalidad necesaria como para desechar esas ideas.

Gracias a los cinco por vuestros comentarios!!
Saludos!!