10/1/10

Ellos siempre somos nosotros...





"Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, al igual que si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti"
John Donne
Estas pocas palabras, leídas al principio de "Por quién doblan las campanas" (libro de Ernest Hemingway que estoy comenzando a leerme), me cautivaron al instante. Creo que expresan esa idea de unidad y de solidaridad que hoy parece quedar resignada a un simple concepto vacío de todo contenido. Creo que llega aún más lejos, tocando el espíritu de la naturaleza que nos une a todos, pero alejándose al mismo tiempo del tópico de sociedad-rebaño.
Los hombre creemos ser independientes, a todos los niveles (incluído moral o intelectualmente), y sin embargo necesitamos en casi todos los momentos de nuestra vida la compañía de alguien. Incluso en los momentos de soledad evocamos constantemente a otros; incluso cuando un hombre se erige como tirano de otros siempre lo hace rodeado y apoyado por cretinos de su misma calaña. Incluso en el momento de la muerte no marchamos solos, sino acompañados por los recuerdos, las vivencias o las existencias de quienes nos conocieron.
Sin embargo, manifestamos abiértamente un afán de individualización; la firme intención de querer elevarnos un paso por encima del resto de resto de seres vivos, que viven más dedicados a su vida en comunidad que a satisfacer sus propias necesidades.
Siempre había pensado en esa idea de comunidad como rebaño; todos iguales y el pastorcillo -a veces rojo, a veces azul- asustando a las ovejas con el cuento del lobo. Todos felices y seguros bajo el dominio del pastorcillo, que en última instancia y cuando ya no le seamos útiles nos venderá al mejor postor (inquietante parecido con la actualidad...)
O quizás en la comunidad como una eficiente colmena, donde las abejillas trabajan felices para lo que cada una nació, sin posibilidad de salir de su estamento y sirviendo a su esplendorosa reina, que come y procrea en abundancia mientras ve la vida pasar (inquietante parecido con ciertas épocas pasadas -y no tan pasadas)
Llega un determinado momento en el que la vida en comunidad, la satisfacción de los intereses generales, abstrae por completo al individuo, que deja de tener identidad dentro de su propia comunidad, pasando a ser un mero esclavo de ésta. Y cuando pasa a ser un esclavo deja de servir a los demás, para servir únicamente a los intereses del pastor o de la abeja reina. Si trabajara para los intereses del resto de ovejas o abejas, ¿lo habrían éstas esclavizado?.
Por tanto el problema surge cuando alguien cree que puede reconducir esos intereses generales a su propia vertiente, cuando alguien  manipula a las ovejas y abejas para que crean que sirven al interés colectivo cuando en realidad enriquecen el poder del pastor y la reina.
¿Quién? ¿Cuando? ¿Porqué? Quién sabe...porque no lo sabemos. Ha llegado un momento en el que no sabemos si trabajamos por unos intereses colectivos falsos, si el pastor es en realidad el lobo, si la reina ha muerto; por no saber no sabemos siquiera si somos oveja o pastor, si somos rebaño o individuos independientes.
Sólo tanta duda puede explicar que vaguemos por el planeta dando palos de ciego. Sólo tal enredo de identidades puede explicar que miles de ovejas mueran y el resto lo ignoren; que los pastores porten enormes varas con las que azotar los traseros más inocentes; que la reina siga comiendo sin levantar un dedo y la obeja obrera muera de hambre...
Esta realidad sin embargo choca con el enorme cristal que hemos colocado en nuestras cabezas para no sentirnos oprimidos, el del individualismo y el egoísmo. Sí, porque ¿cómo vamos a ser parte de algo como un rebaño si somos seres egoístas e interesados? No nos preocupan los demás porque no convivimos con ellos, con eso creemos salvarnos.
Vivimos en rebaño, y no se nos ha ocurrido otra cosa para atenuar el sentimiento de opresión que levantar barreras y fronteras entre nosotros, que matar a semejantes para mostrar que podemos ser alguien.
Por consiguiente, esa comunidad engañosa que trabaja para su reina y ese egoísmo que parece mecernos conviven unidos; el uno alivia al otro: es en periodos de soledad donde queremos formar parte de algo, y es en situaciones de pánico ante la gregarización cuando tratamos de sacar nuestra cabeza por encima de la de los demás.
Curioso contraste, curiosa locura. Y sí es que existe un término medio, ¿donde está? El pastor ni lo sabe ni lo intuye. En su interior cada oveja sabe cúal es esa verdadera comunidad, aquella en la que los intereses generales se equiparan a los personales, donde uno puede ser y dejar ser a otros; donde la preocupación por uno mismo se equipara a la preocupación por los demás, donde la unidad no es subordinación colectiva sino solidaridad, donde sentimos por todos o donde ellos somos nosotros. Es algo que se aleja de esa colmena, donde la mentira ha florecido hasta hacer creer a las abejas que sólas serán felices -aunque a veces se debatan entre esa idea y la de felicidad conformista. Una locura, una locura...ya se ve en la foto de arriba (por si no os habéis percatado no son ovejas sino coles) que no sabemos ni quienes somos.
Necesitamos recordar que la colmena o el rebaño las forman las abejas y las ovejas, no la reina ni el pastor. No hay que deberse al Estado sino a los demás, a nosotros. John Donne lo expresó magistralmente: las campanas doblan por ti.




Durante todo este mes y el siguiente temo que tendré que seguir dedicando mi tiempo a estudiar para los exámenes, así que no podré visitaros mucho ni escribir gran cosa aquí; aún así aprovecharé los instantes libres para leeros.
Vuestros comentarios en la anterior entrada prometo contestarlos en cuanto tenga otro momento de descanso, gracias por ellos.

9 comentarios:

nexus. dijo...

Lia te superas constantemente, esta entrada es magnífica, planteas una serie de reflexiones encadenadas que todos si no nos hemos hecho alguna vez, deberíamos hacernos en algún momento.
Sigue así, es un verdadero placer leerte.
Un saludo.
salud y República!!
Nexus.

Ciberculturalia dijo...

EStoy de acuerdo con Nexus. Tu entrada plantea cuestiones de peso, vitales que de alguna manera las mentes sensibles, las evolucionadas se lo deben, y seguro que lo hacen, plantear.
Como siempre, un placer leerte.
Un beso y buen domingo

Felipe dijo...

Amiga Lia,me ha encantado tu entrada de hoy.
Aunque el ser humano pueda creerse en algún momento ser su propio 'dios' para consigo mismo y el resto de la sociedad indefectiblemente está abocado a adoptar posiciones comunes en connivencia con el prójimo.
Es un ente para la convivencia y eso lo sabemos todos aunque en determinados ocasiones adoptemos posturas intransigentes y egoistas.
Somos interdependientes por naturaleza y la misma soledad necesita de los otros.

Abrazos

Miguel Alvarez dijo...

Pues si, eso es así, suele sera así la mayor parte de las veces. El gregarismo es el signo de nuestro tiempo. Siempre hay la necesidad de constituir rebaños, todo ha de estar ordenado, encuadrado, al servicio de un determinado fin. Del gregarismo, se pasa al rebaño, del rebaño a la uniformidad, de la uniformidad al sentido espartano de la vida, no al austero, a ese no me refiero, es al otro: No eres nadie eres lo que contribuyes al fin. El fin que diseñan los pastores su propia finalidad.

saludos,

severino el sordo dijo...

Lia gran reflexion,queramos o no todos pertenecemos a alguna clase de rebaño y somos pastoreados por alguien,siempre hay gente que tiende a salirse del rebaño pero para eso estan los perros pastores,y si ademas estamos bien alimentados ni nos planteamos abandonarlo,siempre acabas haciendonos pensar y eso es peligroso podemos tener ideas,un saludo.

Jose Antonio Cabrera Ramirez dijo...

Esto que expones hoy es cierto y para que entendamos la vida desde una mejor armonía es necesario la solidaridad, la tolerancia y el respeto de la naturaleza.
Suerte con los examenes y un abrazo

kurgan dijo...

He visto que eres una seguidora del blog http://Necesitounrockandroll.blogspot.com. Espero sinceramente que te gusten los contenidos y comentarios que allí tenemos. De paso he aprovechado para hacerte una visita y echar un vistazo a tu blog. Tengo que decirte que estoy de acuerdo con la mayoría de reflexiones que haces.
La entrada de hoy muy buena, pero somos una especie social, necesitamos pertenecer a un grupo semejante. No a los grupos que la sociedad nos quiere imponer, sino a los que nosotros nos sintamos plenamente integrados de acuerdo con nuestros ideales.
Hay que continuar por este camino aunque sepamos que nunca conseguiremos nada.
Hasta la próxima.

Jose Antonio Cabrera Ramirez dijo...

No existen calificativos para poder definir con palabras el desastre natural de Haití. Una sola imagen por los medios de comunicación vale más que mil palabras. Realmente uno se siente muy pequeño frente a estos acontecimientos extremos y comprueba lo que es importante en esta vida.
Creo que no es el momento de hablar sino de actuar y lo podemos hacer de mil forma distintas, fundamentalmente aportando economicamente nuestro pequeño grano de arena en la medida de nuestras posibilidades. Existen ONG dedicadas a ello como médicos del mundo u otras tantas igual de válidas.
Es hora de actuar y de ello depende la vida de miles de seres humanos.
Por favor pasadlo a vuestros blogs y que este mundo de la blogsfera se solidarice con Haití

Lia dijo...

Wenas!!

NEXUS: gracias!! La verdad es que comencé escribiendo sobre una cosa y al final fui planteándome otras, por eso me gusta tanto escribir aquí, me van surgiendo poco a poco preguntas que no puedo omitir.

CIBERCULTURALIA: hay momentos en que todo el mundo se plantea cuestiones vitales, normalmente cuando se tiene tiempo libre para pensar o cuando ves o lees algo que te incita a pensar en ello.

FELIPE: vivimos en comunidad, no puede negarse, pero también necesitamos momentos de soledad. Pero siempre me da la sensación de que es una falsa comunidad, donde las cosas no se hacen por los demás sino por uno mismo o por otro superior. Hay algo más que una contraposición entre convivencia/independencia, una especie de aprobechamiento de esa situación por parte de otros.

MIGUEL ALVAREZ: me gusta tu última reflexión, no somos más que instrumentos para el fin que otros diseñan. Inquietante el tema, te hace plantear cuestiones como la libertad.

SEVERINO: no me preocupa formar parte de una sociedad si es por el bien de todos, si es convivencia; pero cuando esa comunidad se acerca al rebaño, cuando alguien dirige y engaña, todo ser vuelve irreal y ya no se puede hablar de convivencia sino de subordinación a otro.

JOSE ANTONIO: para ser sociedad y no rebaño necesitamos esos valores, o al menos tener noción de porqué hacemos algo, preferible que sepamos que lo hacemos por los demás. Gracias por tu ánimo, ahí sigo estudiando.

KURGAN: muy buen blog, me encantan los contenidos, sobre todo porque se trata de música de verdad y no de música comercial.
La sociedad es necesaria, pero entendida como convivencia y respeto mutuo, no como apiñamiento bajo las faldas del pastor, que es lo que hoy en día parece esto.

JOSE ANTONIO: ciertamente no existen palabras para definir lo que ha sucedido en Haití, es una gran catástrofe. Gracias por tu interés y solidaridad con ello, todos hemos de aportar lo que podamos para ayudarles.

Gracias a los siete por vuestros comentarios!! Espero que paséis una buena semana.