23/9/09

Chismes celestiales


-Míralos ahí abajo, Pedro -decía Dios bajando la vista a la Tierra- Últimamente están muy revueltos.
-Ya lo veo, Señor -contestaba él bajando igualmente la vista- ¿Cuando cree qué será el momento de echarles una mano?
-Siempre estamos con lo mismo, Pedro...-decía él fatigosamente- Aún no es el momento.
-¿Cuando será el momento, Señor? -preguntaba San Pedro muy quisquilloso.
-¡La impaciencia es tu mayor defecto, Pedro! Tenemos toda la eternidad por delante -le reprendía mientras tomaba asiento en una gran nube.
-¿Puede preguntarle algo, Señor? -la cara de San Pedro se iluminaba mientras le tendía una bandeja de galletitas saladas.
-Adelante, Pedro - decía Dios con serenidad mientras tomaba algunas con la mano.
-Verá, los padres dicen que quieren a todos los hijos por igual, pero siempre habrá alguno al que aprecien más que a otro -comenzaba diciendo tímidamente- Luego, usted como padre de la humanidad ¿quiere a algunos hombres más que a otros?
-Buena pregunta -decía él sin poder reprimir una sonrisa - Dado la honestidad de tu pregunta te responderé de igual modo. Lo cierto es que hay hombres que me agradan más que otros, no ya en el sentido de bondad o maldad, sino en un sentido más general aún. Siguiendo la tendencia de "ellos" a clasificarlo todo, haré mi propia clasificación, algo así como los grados de aprecio o agrado.
San Pedro, muy silencioso, agarraba una nube por detrás para sentarse mientras atendía a cada una de las palabras de su Maestro. Su rostro era presa de la excitación, no cualquier apóstol ni ángel compartía aquellas confidencias con Dios.
-En el grado tercero -continuaba Dios explicando- situaría a aquellos que creen en mí por...
-¡¿Va de agrado en desagrado o al revés?! -preguntaba San Pedro exaltado, tanto que tuvo que sujetarse fuertemente a la nube porque ésta estaba a punto de volcar.
-El grado tercero equivaldría al mayor grado de desagrado y el primero al mayor agrado -decía Dios estabilizando la nube de San Pedro que luchaba por escapar- Cómo iba diciendo, en el grado tercero situaría a aquellos que creen en mí, por varias razones:
1 En primer lugar porque la mayoría de ellos realmente no creen en mí, simplemente dicen que son cristianos como quién dice que es soltero, por pura conveniencia y/o apariencia. Estos son un pequeño estorbo, pero tampoco me molestan demasiado, porque al fin y al cabo sólo se engañan a sí mismos.
2 Luego están aquellos que han sido educados desde pequeños para creer en mí, y creen en mí sencillamente porque no pueden conocer ni creer en otra cosa. Estos jamás se plantearán su fe, sólo pueden ver lo que les han enseñado. Estos en muchas ocasiones me molestan porque no ven la realidad, pero en el fondo son víctimas de otros hombres.
Ambos realizarán buenas acciones, para quedar bien (en el caso de los primeros) o por obligación (en el caso de los segundos), es decir, por obligación a mí, porque creen que es algo que me deben.
3 También he de incluir en este punto, aunque realizando un punto y aparte, a aquellos que creen en mí por propia convicción, dejando de lado ese dogmatismo religioso que se ve en otros hombres. Estos sí me agradan, porque han llegado ellos mismos a esa conclusión.
En un segundo grado -continaba diciendo mientras San Pedro realizaba cabeceos a modo de asentimientos- situaría a aquellos que no saben si creer en mí o no, aquellos que no lo tienen claro. Unos porque esperan una prueba, otros porque creen que algún día se despertarán y sabrán la respuesta. En cualquier caso ambos deberían saber que no es una cuestión tan importante, mejor gastar el tiempo en buenas obras que en buscar una respuesta.
Y en el primer grado situaría a aquellos que no creen en mí -terminaba dicidendo.
-¿Cómo va a sentir mayor agrado por aquellos que no creen en su existencia? -preguntaba San Pedro confunso.
-Porque ellos son los que realizan las buenas acciones sin tener en cuenta si éstas me agradan o si les abrirán las puertas del cielo, simplemente si hacen algo bueno lo harán para complacer a los demás y a sí mismos. Son aquellos que distinguen lo bueno y lo malo sin necesidad de una Biblia.
-Pues ahí abajo la gente está muy equivocada -decía San Pedro contemplando la Tierra- ¿No piensa decirles algún día todo esto?
-No -contestaba Dios mientras con su dedo tocaba la superficie del mar- Aún estoy esperando a que sean ellos los que se den cuenta del error.

7 comentarios:

Felipe Medina dijo...

Amiga Lia

Me ha encantado tu entrada.Empezando por la viñeta,que es genial y siguiendo con el relato

¡Cuanta razón tiene ese dios!

Y S.Pedro como un ejemplar monaguillo.

Besos

severino el sordo dijo...

Un gran dios el de tu relato ,tan alejado de otros saludos.

Naveganterojo dijo...

Magnifica entrada, si hay un dios, creo que el de tu historia se asemeja mucho mas que el que nos quiere vender el papa aleman.
Un abrazo

...Tania... dijo...

Me encanta, Lía! Es que es verdad totalmente. No creo yo que, de existir Dios, tenga mucho aprecio a aquellos que "quieren" creer en él. Y menos aún a los que se aprovechan de esa creencia...
Pero bueno, como dice una frase que leí de Mario Benedetti:
"No sé si Dios existe, pero si existe no le molestará mi duda".
Y es que si existe no hace mucho para hacerse notar... En fin...

Un saludo, compañera!

Jose Antonio Cabrera Ramirez dijo...

Interesante entrada y muy buena la viñeta.
Sobre Dios hay mucho que decir y hay tantas versioen deseables de este que no nos pondremos de acuerdo nunca.
Un abrazo desde Andalucía

nexus. dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con el espiritu de la entrada que, por otra parte , me parece muy buena.
Lo importante, la cuestión fundamental para mi, es la empatía y el deseo real de ayudar a los demás, de ser solidarios sin esperar reconocimiento.
Algo parecido pasa con la actitud política de algunos como yo, yo peleo por la tercera sin dar mi nombre, pues admás creo que lo importante no es quién dice una cosa, sino la cosa en cuestión que se dice, y no espero reconocimiento ni agradecimiento, sólo espero conseguir el logro que me he marcado, LA TERCERA.
en fin, me reitero, me ha gustado mucho tu entrada, un abrazo Lia.
Salud y República!!
Nexus.

Lia dijo...

Wenas!! Siento la tardanza en contestar, he aprovechado los últimos días antes de empezar el curso (que ha sido hoy) para salir por ahí.

FELIPE: la viñeta es muy buena, la encontré bucenado en "google".

SEVERINO: es un dios que se aleja bastante de esa figura que la Iglesia difunde, siempre he creído que ésta ha utilizado la figura de Jesus/Dios para beneficiarse.

NAVEGANTE: yo también espero que si hay un dios se parezca a este, también creo que nunca llegaremos a saber si realmente existe, pero lo que no puede negarse no puede refutarse.

TANIA: me gusta la frase de Benedetti, muy cierta. Me quedo con lo que decía un filósofo (no recuerdo quién, si existe dios o no nunca llegaremos a saberlo porque no estamos preparados para ello.

JOSE ANTONIO: existen muchas visiones de dios, pero siempre parece que la única correcta es la que da la Iglesia, lo cual da mucho que pensar. Un Saludo para tí también desde Andalucía.

NEXUS: eso es lo que fundamentalmente quería expresar en la entrada, que no es necesaria ser cristiano para ser buena persona, porque lo importante es el altruismo. Yo también peleo por la tercera o por lo menos por algo que se asemeje a una democracia y no este teatro.

Saludos a los seis y que paséis una buena semana!!!