3/5/10

Peceras...



A veces imagino que la vida es como una enorme pecera, en todos y cada uno de sus aspectos.

Vivimos encerrados en una realidad que alguien construyó para nosotros, una suerte de sistema en el que todos los adornos tienen su porqué. Nadamos como peces en un mismo y único sentido, protegidos en nuestra realidad de cristal creyendo que dentro estamos mejor mientras alguien alimenta nuestro miedo al exterior. No buscamos una alternativa a lo presente porque no estamos tan mal. No pensamos sobre ese mañana bien porque no nos tocará o bien porque siempre confiamos que algo/alguien nos salve en el último momento. Papel que en tiempos de crisis religiosa hemos confiado a la ciencia. No creemos en la vida eterna, en Dios ni en los políticos pero confiamos nuestro futuro a una probeta. Pero en el fondo de nuestro ser sabemos, por mucho que nos neguemos a escuchar, que la pecera se está rompiendo.

Seguimos girando ajenos a las grietas, giramos y giramos en una existencia tan estúpida como falsa. Seguimos al de delante mientras otro va detrás nuestra. Y aunque sabemos que al otro lado del cristal hay algo no nos paramos a observarlo, porque estamos demasiado ocupados construyendo irrealidades. Detrás de esa fingida indiferencia hacia "el otro lado" se esconden miles se sentimientos: el conformismo (lo que tenemos está mal pero no se puede mejorar), la ignorancia (todo está bien), el egoísmo (yo estoy bien), el miedo (mejor esto a algo que pueda ser peor) o incluso la realidad (puede que sólo exista esto). Es una curiosa metáfora, pero pasamos cada día ante ese cristal que separa lo conocido y estructurado de aquello que imaginamos o sentimos pero no nos atrevemos a alcanzar. Peces encerrados en una enorme pecera. Si pensáramos realmente en todo aquello que nos esclaviza no podríamos seguir viviendo como  lo hemos hecho hasta ahora, tendríamos que abrir un paréntesis en nuestras vidas bien para olvidar lo encontrado o para vivirlo. El trabajo, las normas, la rutina, el ocio...todo parece estar estructurado; correas que terminan atándose a nuestras muñecas sino sabemos darles un sentido verdadero. La única diferencia entre una obligación y una vocación es la manera de vivirla. La única diferencia entre la vida como imposición o como vocación es la manera de vivirla.

Nosotros decidimos si queremos ser peces nadando en la misma dirección, peces que se quedan observando a través del cristal o peces que saltan al otro lado. No se trata de encontrar la felicidad, porque se puede ser feliz de cualquier modo; se trata de encontrarse a uno mismo. Es imposible llegar a conocerse si no estamos libres de toda atadura, de todo miedo e imposición. Explorar en nuestros miedos y vicios es la mejor manera de empezar, exponernos a la vida sin la anestesia que el sistema nos ofrece. Saltar de la pecera sólo acompañados por la incertidumbre y el deseo de conocer.
¿Cómo cambiar la realidad si no la conocemos? ¿Cómo conocer la realidad si no nos conocemos ni a nosotros mismos?


8 comentarios:

Miguel Alvarez dijo...

Lía el pez de pecera, normalmente, no conoce otra cosa, se asoma y mira, reconoce la mano que le suministra pienso y cuando se abre la tapa acude rápido hacia la abertura con la finalidad de ser el primero en darse el festín.

Se suele decir que los peces ni tienen memoria y casi no tienen cerebro. Tendrán, al menos, el mismo que tenemos nosotros. Algien dijo una vez que en relación con el pertenecer a un sitio aunque allí se estuviera mal, era mejor que estar fuera, porque fuera hacía mucho frío. Pues lo mismo, en la pecera por muy mal que se encuentre uno, siempre hace menos frío que fuera. De ahí que se vaya en procesión, se proteste, se lamente uno, pero siempre a pesar de todo muy pocos se arriegan a saltar y probar cosas nuevas.

Saludos, Lía

Soy beatriz dijo...

Tengo una esperanza Lía... y es que tal vez hay más peces que se están atreviendo a saltar de lo que uno puede distinguir. Lo presiento.
Peces que buscan horizontes de interiores. Peces que son capaces a aguantar un poco la respiración de sus braqueas para saltar a otra pecera y ver que puede hallar.
Es que en la gran pecera ya está quedando muy poco espacio para nadar... y no quedará más remedio que atreverse o si no ya no habrá más oxigeno en el agua y morirán.
Por eso confío que el instinto de supervivencia al final, impulse a saltar aunque parezca que es al vacío.

Muy buen Post. Me gustó mucho.
Un abrazo grande Lia.

severino el sordo dijo...

Y los peces de acuario,esos tienen menos motivos para saltar,la mayoria somos de acuario con nuestras comodidades y nueestra memoria de pez,estupenda entrada y como siempre muy bien acompañada en musica,saludos.

Duende Crítico dijo...

Hay veces que para salir de esa pecera hace falta un cambio radical que empieza, precisamente, en ser conscientes de la realidad que nos rodea. Sólo si sabemos en lo que vivimos podemos tener las fuerzas necesarias para desarrollar ese cambio. Si, por el contrario, preferimos la comodidad, nada es mejor que quedarse entre esas paredes de vidrio.

Un abrazo Lia. Siento no haberme pasado últimamente por aquí.

Lia dijo...

Wenas!!

MIGUEL ALVAREZ: estoy empezando a pensar que nosotros, al igual que los peces, no tenemos memoria. Terminamos olvidando los errores del pasado y los volvemos a cometer. La sensación de pertenencia a un lugar siempre es confortable, pero cuando uno no se siente parte de ese sistema es díficil el día a día.

BEATRIZ: yo también espero que haya peces dispuestos a saltar. Sin duda la pecera se está quedando pequeña.

SEVERINO: no había pensado en los peces de acuario, quizá porque son casos perdidos. Las comodidades frenan la actitud crítica.

DUENDE CRÍTICO: yo también creo que el primer paso es reconocer la situación en la que vivimos, lo cúal no es fácil.

Gracias a los cuatro por vuestros comentarios!!
Saludos!!

gabriel montenegro dijo...

Mi pez se paso de pesera a otra..

gabriel montenegro dijo...

Hizo como el de la foto,me sorprendió x que no le prestaba atención y apareció en la otra pecera , Muy buen post

gabriel montenegro dijo...

Hizo como el de la foto,me sorprendió x que no le prestaba atención y apareció en la otra pecera , Muy buen post