
31/12/08
Vivencia...

Conversaciones...

Un vecino de mi bloque le ha dicho esta mañana a mi padre:
-**** (omito el nombre de mi padre), ¿sabes cómo nos llaman ahora a los del PP?
-No -dice mi padre muy serio.
-Boquerones -contesta el vecino.
-¿Boquerones? -pregunta mi padre.
-Sí, porque estamos descabezados y fritos...
No sé cual fue la respuesta de mi padre, pero puedo imaginarme su cara, aparentando seriedad delante de ese boquerón y riéndose para sus adentros...
29/12/08
El Renacer de Roma- Capítulo IV y V

Llevaba esperando a que llegara aquel día hace mucho tiempo, por fin se casaba con el hombre al que amaba, Marco. El matrimonio sería libre, ya no habría mas patria potestad, si no que sería libre y podría disponer de sus bienes cuando quisiera. Había dos tipos de matrimonios, el libre y el de la conventio in manum, en el que la patria potestad pasaba al marido.
El día anterior había consagrado todos sus jugetes a Ártemis, diosa de la naturaleza; y después había tomado un baño purificador. Y hoy por fin se celebraría el banquete de boda. Ella se había preparado minuciosamente, su pelo estaba adornado con cintas y el rostro cubierto con un velo blanco. Sobre el cuerpo llevaba una larga túnica larga de color blanco sin cinturón.
A la ceremonia acudieron todos sus amigos y parientes, y esta tenía tres momentos: el sacrificio, la firma del acta de matrimonio en presencia de diez testigos y la unión de manos, que era una promesa de fidelidad mutua.
Tras esto tuvo lugar el banquete, el que se bebió vino, se comió y se habló. Antes de que Atenea marchara a casa del marido, Laura (o Helena como era llamada entre los romanos) habló con ella.
-Escúchame, hay algo importante que debo decirte –dijo esta- Es difícil de explicar y de comprender, pero debes creerme por encima de todo.
-De que se tarta, me estas asustando –dijo Atenea.
-No eres quién crees ser, ¿nunca te has preguntado que hay fuera de este lugar?
-No se a qué te refieres, estoy empezando a pensar que lo que la gente dice de ti es cierto.
-¿Lo que la gente dice de mí? –contestó Helena indignada.
-Que estás loca, que hablas en idiomas extraños, que no envejeces al mismo ritmo que los demás,… y llevan razón. ¿Quién eres realmente?
-¿De verdad quieres saberlo? –le inquirió- pues ahora mismo vas a saberlo. –sacó un folio del bolsillo y se lo mostró. Este era un folleto publicitario de Roma Empire.
-¿Qué es esto? –su cara estaba congelada.
-Esto es la ciudad en la que vives, una mera ilusión creada con ayuda de gente como yo, que necesitando dinero accedió a colaborar en el proyecto de la creación de una ciudad habitada por clones que recrearía la Roma Imperial.
-No puede ser…
-Claro que puede ser, pero no te preocupes porque no vas a volver a verme, me marcho de este lugar –contestó Helena- No pienso dejar que mi hijo nazca en este lugar. Pensaba sacarte de aquí, a ti y a Marco, pero no me crees.
-Es que no puedo creerte, ¿cómo sé que todo eso es cierto?
-Mira –arrancó un panel de la pared y apareció un círculo de color oscuro, el objetivo de una cámara –Nos vigilan a todas horas.
-Estas loca –dicho esto se marchó- No pienso ir a ningún lado contigo, lo siento mucho.
Tras eso Liam y Laura salieron corriendo hacia el foro de Trajano, la única puerta que comunicaba con el exterior se encontraba allí, y debían darse prisa antes de que Vincent Blake se percatara del intento de fuga. Uno vez llegaron allí todo estaba en silencio y sumido en la más profunda oscuridad, lo cual les beneficiaba en cierto modo porque nadie los vería, pero les perjudicaba porque el MI-16 enseguida percibiría de sus intenciones.
-Espera –dijo Liam- No hemos ido a buscar a Priscila.
-No hay tiempo para eso –contestó Laura- Lo siento mucho.
Continuaron adelante y entraron en la biblioteca, la puerta estaba situada en el final de la sala, en una de las esquinas. Penetraron en ella y se sorprendieron al comprobar lo quién había detrás de ella.
-¡Laura! –dijo Noah McEwan.
-¡Noah! –dijo Laura, y se fundieron en un abrazo.
-Llevábamos tanto tiempo sin vernos. ¿Qué haces aquí?, creí que ya no trabajabas para el proyecto.
-Y no trabajo para el proyecto, bueno, no trabajo como a ellos les gustaría que trabajara.
-¿Qué quieres decir? –preguntó Liam.
-Que ayudé a una niña a escapar, era una chica muy inteligente. Hubo un fallo en uno de los experimentos con los clones, ella es verdaderamente humana, me dí cuenta enseguida. No piensa como el resto, no actúa como el resto; fue la única persona de toda la ciudad que se percató de que algo raro ocurría, de que alguien les vigilaba.
-Priscila… -dijo Liam. Detrás de Noah apareció una chica castaña y muy guapa, con unos profundos ojos verdes.
-Sí, suponía que os conocíais porque ella me habló de ti y de Laura, aunque con otros nombres. Tuvo la idea de casarse contigo para sacaros de la ciudad, pero parece que no te gustó mucho.
-Es que es una chica de quince años, no es lo más normal del mundo.
-Bueno, debemos salir de aquí si no queremos que nos descubran –dijo Laura.
Salieron de la sala de control, y tras recorrer muchos pasillos llegaron por fin a la puerta. La puerta que conducía al exterior del edificio, que conducía a la verdadera libertad. Tras seis años encerrados, ver de nuevo la naturaleza en su verdadero estado les maravilló, ver de lejos los edificios, coches aparcados y todo lo perteneciente al mundo real les hizo sentir de nuevo felices.
5. Roma Empire:
Tras seis años generando dinero, Roma Empire cerró sus puertas. Las denuncias por parte de los antiguos creadores y colaboradores del proyecto no pudieron posponerse. Los clones fueron adaptados a vivir junto a humanos, y se crearon leyes que impedían que se volvieran a repetir tales barbaridades.
Liam y Laura tuvieron a su hija en el exterior, y permitieron que Priscila viniera a vivir con ellos.
26/12/08
LOS "HAPPYS" - 1ªPARTE

Un poco de Optimismo

25/12/08
El Renacer de Roma - Capítulo III

En Roma era conocido como Angelo, un profesor de enseñanza media. La propuesta de la madre Priscila le había trastornado, ¿cómo iba a casarse con una chiquilla de quince años? Puede que en aquella época fuera lo más corriente del mundo, pero para él era algo descabellado. El problema era que estaba empezando a cansarse de vivir en aquella sociedad irreal, con gente irreal y con ideas atrasadas. Llevaba viviendo así seis años, seis años alejado del mundo exterior, recibiendo las noticias estrictamente necesarias, viendo a sus familiares una vez al mes y sin tecnología. Definitivamente se había hartado de aquella vida, y para colmo una muchacha se encaprichaba de él. Priscila era su amiga, una persona a la que tenía que enseñar, como había hecho con todas las demás.
Por lo que él sabía, había varias personas que ya habían abandonado aquella ciudad, otras tantas se lo estaban planteando. Pero ¿cómo iban a dejar la ciudad en manos de los clones? No serían capaces de manejarse por sí solos, aún no era el momento.
Con todo esto bullendo en su cabeza se dirigió a casa de Laura Lions, lo que podría llamarse su novia, aunque para los ojos de los habitantes sólo eran amigos. Laura, llamada Helena, vivía un poco alejada del centro de la ciudad. Aquella mañana habían quedado para ir a ver un espectáculo en el Coliseo, también conocido como el anfiteatro Flavio. En él había aparecido una estatua de Nerón de dimensiones colosales, de ahí el nombre. Se pusieron en camino y llegaron al poco tiempo.
Había una gran cola frente a la puerta, pero la capacidad del anfiteatro era enorme, podía albergar en su interior a 70.000 personas. Entre la cola encontraron a los amigos con los que habían quedado, Marco y Atenea, una joven pareja que estaba a punto de contraer matrimonio. Ellos dos junto con Priscila eran las únicas personas propiamente romanas que le importaban allí dentro, el resto le parecían simplemente clones vacíos, y no podía verlos como nada más, a pesar de que eran seres humanos.
Los saludaron y, tras hacer cola, entraron en el anfiteatro y tomaron asiento. En este tenían lugar tres tipos de espectáculos: los juegos de gladiadores, los hombres echados a las fieras y las luchas entre fieras. Aquel día tendrían ‘el gusto’ de presenciar los dos primeros espectáculos, no soportaba ver a aquella gente disfrutando de aquel tipo de espectáculos, no comprendía como alguien podía recrearse observando la muerte de personas inocentes. Pero debía de aceptar que estaba en un lugar en el todo era así de primitivo, y que ellos lo habían creado así.
Los gladiadores eran prisioneros de guerra, luchaban entre ellos y el perdedor, malherido podía correr la suerte de ser indultado por el público, o por el contrario de ser rematado hasta morir, que fue lo que ocurrió en aquella ocasión.
Después del entrante venía el plato fuerte, la lucha con fieras. Aquello si que despertaba interés entre el público, aplaudían, gritaban, etc. Los individuos condenados a muerte debían de enfrentarse en condiciones de total inferioridad a fieras salvajes, que terminaban por despedazarlos.
Aparte de todos estos espectáculos, se celebraban cultos y fiestas anualmente, que contaban con el presupuesto del tesoro público (aerarium) y de algunos magistrados. También había espectáculos en los circos, en estos se realizaban carreras de carros, en las que se guiaban vehículos tirados por caballos y realizaban un giro en el límite de la pista ciñéndose a la línea divisoria, llamada spina. Entre los circos destacaba el Circo Máximo.
Tras esta visita al anfiteatro, fueron a comer a casa, pues por la tarde irían a visitar el teatro. La boda de los amigos tendría lugar días después, y Angelo les había propuesto que se divirtieran un poco antes de dar el paso, lo que fuera se llamaría una despedida de soltero.
De camino a casa pasaron por enfrente de la basílica Aemilia, de corte rectangular y dividida en naves por filas de columnas; en ella tenían lugar transacciones judiciales y comerciales. También pasaron junto a la Curia, sede de reunión del Senado.
Ya en casa estuvieron comiendo y charlando, Liam le contó a Laura que Priscila quería ser su esposa, pero que él no quería aceptar esa proposición.
-Vincent te obligará a aceptar –le dijo ella- No es la primera vez que ha pasado algo así, ya ha ocurrido en más de una ocasión. A él le favorece porque sabe que así nunca podrás marcharte de aquí.
-De eso quería hablarte Laura –dijo Liam- No soporto más vivir aislado, de no ser porque estás tú me volvería loco. Pero no veo la forma de escapar, dicen que los que salieron de aquí no han vuelto a ser vistos.
-Ya se lo que dicen, pero no pienso desperdiciar mi vida aquí encerrada, y tampoco la vida de nuestro hijo –esto último causó una gran conmoción a Liam.
-¿Estas embarazada? –preguntó.
-Sí, pero nadie debe enterarse –cogió su mano y la besó- Debemos salir de aquí como sea.
-Pero me llevaré a Marco y a Atenea conmigo, no quiero que continúen aquí.
-Pero ellos no son como nosotros, en el mundo exterior no podrían vivir, no te olvides de que han sido creados para no abandonar jamás este lugar, y han sido creados por nosotros. ¿Si pudieras volver el tiempo hacia atrás cambiarías el haber participado en toda esta barbaridad? –preguntó Laura.
-Sin duda alguna.
La conversación había tenido lugar en el único rincón de la casa sin cámaras ni micrófonos, el único lugar seguro. El plan ya estaba trazado, dentro de tres días saldrían de aquel infierno.
Aquella tarde visitaron el teatro junto a sus amigos, acudieron al teatro de Marcelo, muy cerca del Tíber. Su capacidad era de 40.000 espectadores. En él se representaban espectáculos teatrales. La comedia se impuso a la tragedia, y se desarrolló mucho. La representación de aquella tarde era La suegra, de Terencio, autor de comedias. Eso era lo que más le gustaba de Roma, su teatro; pero el género de la tragedia era su favorito. Las representaciones eran a veces un poco bruscas, pero como todo lo que había en Roma, pues esta era sinónimo no sólo de grandeza, sino también de fiesta y diversión. Se organizaban banquetes en los que se bebía y comía hasta la saciedad.
24/12/08
El sentido de la Navidad

15/12/08
El Renacer de Roma -Capítulo II

Priscilia Tullis, nacida en el seno de una familia romana bien avenida, se quedaba en casa con su madre mientras que su hermano Calias acudía al ludus, la escuela. Su madre le enseñaba las diversas tareas domésticas, pues para el día en que se casara debía de saber hilar, tejer y bordar. Su hermano acudía a la escuela en compañía de Pirro, su criado y paedagogus, que se encargaba de llevarlo y traerlo de allí y se aseguraba de que Calias hiciera sus tareas de lectura escritura y cálculo.
Pese a que tenían dinero, Calias no iba acudir a la escuela media, pues se negaba en rotundo. El grammaticus de la escuela, Angelo, era un hombre amable y muy culto, conocido y respetado por todos los habitantes, pero también temido, pues había quién decía que en ocasiones hablaba en un idioma extraño y tenía comportamientos nada naturales. Aunque esto ocurría con otros ciudadanos importantes de la ciudad, como el emperador, Octavio Augusto; de hecho todas las personas con cargos importantes eran en cierto modo diferentes, al menos esa impresión daban. Pero a Priscila personalmente le caía muy bien, era amigo de su padre y venía muchas veces a casa a comer. Él enseñaba a los muchachos a leer y a comentar textos de autores griegos y latinos, sabía de todo, y podía resolver cualquier duda que tuvieran.
Aunque las niñas no podían ir a la escuela, cuando él venía a su casa le enseñaba a leer y a comentar textos, porque le gustaba mucho. Aquella tarde fue a visitar la casa y enseñó a Priscila un texto de Homero:
-Mira lo que te he traído –me dijo mostrándome el texto- ¿te apetece que le echemos un vistazo?
-Sí –contestó animada.
Lo primero para traducir los textos era situarlos en su contexto, luego se analizaban y por último se realizaba un juicio crítico. Esto era una tarea complicada, pero con Angelo al lado todo era más fácil.
-Angelo, ¿has estado en muchas ciudades verdad? –Preguntó- ¿en donde aprendiste todo lo que sabes?
-Pues no he salido de esta ciudad desde que nací, esta es mi tierra. Estudié en la misma escuela que estudia tu hermano, luego en la que ahora soy profesor, y más tarde realicé estudios superiores, Retórica y Oratoria.
-¿Qué es eso?
-Pues el arte del buen hablar, tu hubieras sido una buena oradora. Tu hermano aún está a tiempo de serlo, convéncelo para que continue sus estudios y luego acuda a la escuela de retórica.
-¿Y que se hace ahí? –Preguntó la niña- Yo no creo que mi hermano sepa hacer nada de eso, es muy torpe.
-Bueno, no todo el mundo tiene el talento necesario para ser orador, pero puede intentarlo. Se hacen debates entre estudiantes, la controversiae, y también monólogos de personajes famosos, la suasoriae.
Estuvieron toda la tarde hablando y luego la madre de Priscila se dispuso a hablar con Angelo. Su hija ya había cumplido los quince años, edad suficiente como para estar ya casada, y necesitaba buscarle un marido. Angelo era un hombre joven, de treinta y tantos años, guapo y muy culto; además se llevaba muy bien con Priscila, y había sido ella misma la que había señalado a este como esposo. Cuando Tulia, que así se llamaba la madre, le propuso esto a Angelo, la cara de este reflejó total desconcierto, e incluso pavor.
-Lo siento mucho Tulia –dijo Angelo- pero no estoy segura de que sea el mejor marido para tu hija, necesito pensármelo.
-Está bien –dijo esta- pero dentro de un mes mi hija debe estar casada, además ella misma te ha escogido como esposo. Priscila es una muchacha bonita e inteligente, no encontrarás mejor esposa en toda Roma, además la conoces muy bien.
Tras esto Angelo se marchó corriendo, y Priscila, que estaba escuchando la conversación tras la puerta se sintió decepcionada y corrió a su habitación. La casa en la que vivían, una villa, tenía una sola planta y carecía de ventanas. El centro de la casa era el atrium, un patio con una abertura superior, bajo esta se encontraba el compluvium, que recogía el agua de la lluvia. También había un vestibulum, sala de espera y una sala de estar de la familia. La casa tenía un gran patio y muchos jardines, y cerca de la cocina se encontraba el baño.
A la mañana siguiente su madre y ella acudieron a las termas de Caracalla, unos baños públicos. Allí se relajaron, charlaron y cotillearon con el resto de las mujeres de la zona. Había varias salas, cada una con unas temperaturas diferentes: frigidarium (agua fría), tepidarium (agua templada) y caldarium (agua caliente). También había vestuarios, salas de gimnasia, acicalamiento y embellecimiento. Tras pasar por la sala de agua templada, salieron a las piscinas al agua libre, en donde hombre y mujeres estaban juntos.
Tras salir de las termas, Priscila acompañó a su madre a visitar a una amiga, Lucrecia, que vivía en un barrio de clase media baja. Vivía en un bloque de pisos orientado hacia el exterior y con ventanas muy pegadas las unas a las otras. Eran insulas, la mayoría viviendas de alquiler. Lucrecia había sido esclava de la familia hasta hace dos meses, cuando había comprado su libertad. Ahora la visitábamos muy a menudo.
Lucrecia las acompañó a comprar, se desplazamos hasta el centro neurálgico, donde se situaba los foros imperiales y toda la actividad política y comercial. El foro de Trajano era el más importante, era una plaza de mercado cerrada por un templo. Estaba compuesto por una gran plaza, la basílica Ulpia, dos bibliotecas y un mercado cubierto. Las tiendas estaban colocadas en semicírculo, con entrada y salida a la calle a la que se superponían varios pisos con más tiendas y diversas dependencias. En el foro había también una estatua de Trajano y una columna conmemorativa.
En el foro realizaron las compras semanales, algo de fruta, carne y embutidos para comer y vino para acompañar las comidas. Mientras Lucrecia y su madre compraban, Priscila fue a la biblioteca del foro a dar una vuelta, le gustaba observar las obras griegas y latinas que allí había. Al entrar saludó a Pirro, el bibliotecario.
-Hola Pirro –dijo la muchacha.
-Buenos días Priscila –contestó Pirro- Han traído algunas obras nuevas que puede que te gusten. Están al final de la sala, en la esquina.
-Muchas gracias Pirro.
Priscila marchó en busca de aquellas nuevas obras, solía visitar la biblioteca todas las semanas mientras su madre realizaba las compras. Al llegar al pasillo observó que había una puerta al final de este, una puerta que ya sabía a donde conducía, quizás porque antes le habían indicado a donde conducía. La muchacha se acercó a esta y asió el pomo con la mano, a continuación tiró de él hacia abajo, y la puerta se abrió con un sordo chasquido, y Priscila penetró en la estancia.
¿Bondad o Maldad?

11/12/08
El Renacer de Roma - Capítulo I

Noah McEwan llevaba a sus espaldas cinco años de arqueología, otros tantos de antropología y muchos currículos rechazados. Con casi 30 años, ese fue el primer trabajo estable que consiguió, y en aquel momento ni siquiera estaba segura de poder llevarlo a acabo, pero finalmente parecía que todo había salido bien. Años atrás jamás habría pensado en aceptar la oferta, ni siquiera una semana antes de aquella llamada; pero un piso embargado y grandes deudas dan mucho que pensar.
Diez años atrás había recibido una llamada bastante extraña, le ofrecían un trabajo en Roma, le pagaban todos los gastos, le ofrecían alojamiento, y si todo salía bien recibía a cambio medio millón de euros. Todo esto le pareció muy sospechoso, pero necesitaba el dinero, así que aceptó el trabajo y acudió a una reunión dos días después en una cafetería de Primrose Hill. Allí la esperaba un hombre vestido impolutamente, con un traje negro y corbata a juego. La conversación duró unos cinco minutos, y lejos de aclarar sus dudas las multiplicó.
Debía de pasar un mes en Roma observando los monumentos, las casas, y cualquier otro edificio en el que pudieran observarse vestigios de la época Imperial romana; y también debía de llevar a cabo ciertas investigaciones acerca de esta época. Visto así parecía algo sencillo, todos los gastos estaban pagados y todo aquello que necesitara se lo proporcionarían. Pero ¿medio millón de euros por eso era razonable?, evidentemente no. Las últimas palabras que salieron de la boca del hombre aquella tarde: discreción y cautela, confirmaron que se había metido en algo gordo.
Pasó aquel mes en Roma, visitando todos los monumentos, realizando anotaciones minuciosas y disfrutando de unas vacaciones pagadas. Aquella cuidad era para ella su segundo hogar, había visitado Roma por primera vez a los dieciocho años, y desde entonces había ido allí siempre que había tenido oportunidad. Hablaba a la perfección italiano y latín clásico; conocía la cultura y todo lo referente a la Roma antigua, quizás por eso la escogieron.
Cada piedra del Coliseo, cada grabado del arco de Constantino, cada rincón del Circo Máximo lo conocía a la perfección, y a pesar de ello cada día se fascinaba más con su belleza y perfección. La sensación de contemplar algo que lleva dos mil años en pie y que no ha sucumbido al paso de los años, de algo que ya ha sido visitado por miles y miles de personas, pero sobre todo, de algo que algún día albergó verdadera vida, es incomparable.
Tras volver de Roma recibió una noticia que no esperaba, querían que supervisara personalmente el proyecto que se traían entre manos, pues había demostrado ser una mujer eficaz y de confianza. Y así fue como se convirtió en la mano derecha de Vincent Blake, representante del MI-16 que se ocupaba de todo el asunto. La organización secreta trabajaba para el Reino Unido y había planteado un proyecto de enorme envergadura, que si llegaba a buen puerto, podía dar mucho dinero.
El proyecto en cuestión consistía en reproducir la cuidad de Roma a escala real en una población del sur de Inglaterra, pero no sólo eso; la cuidad estaría habitada por gente de verdad, personas que vivirían en una cuidad irreal, creada solo para generar dinero y turismo. Porque ¿quién iría a ver montones de piedras y edificios medio derruidos pudiendo observar la cuidad poblada y en pleno apogeo? Pero todo esto planteaba serios problemas, primero había que elaborar planos exactos y milimétricos de la antigua cuidad romana, luego reconstruir los monumentos y edificios, y por último poblarla.
Al principio el proyecto marchó muy bien, la cuidad estaba siendo reconstruida en secreto y ninguna autoridad italiana había advertido nada, pero con el paso del tiempo el proyecto se volvió más ambicioso. Alexander Campbell, uno de los científicos contratados, tuvo una conversación con Vincent en torno a la población de la cuidad, su idea no era poblarla de actores contratados, como se había pensado hacer, si no que esta podría estar poblada de gente real, personas nacidas allí, entonces sería verdaderamente una especie de túnel del tiempo hacia el pasado. Vincent planteó la idea al MI-16, y este la aceptó, a pesar de que era descabellada, inhumana y podía acabar realmente mal. Pero de nuevo había problemas, para que realmente fuera Roma las personas debían hablar latín y tener las costumbres de la época, y eso era tremendamente difícil de conseguir, ¿cómo crear una sociedad a la medida?, ¿era posible condicionar la vida de toda un millón y pico de personas? Muchos de ellos se opusieron al proyecto, no querían formar parte de aquella conspiración, pero por desgracia sólo les pagarían cuando el proyecto estuviera terminado, y ninguno quería tirar todos los meses de trabajo a la basura.
Así que finalmente el proyecto salió adelante, se creó una cuidad idéntica a la Roma Imperial y, con ayuda del gobierno, se contrató a los mejores expertos en clonación y manipulación genética para poblar la cuidad. Se crearon clones a partir de células de todos los miembros del equipo y se modifico su ADN, para que el crecimiento fuera mucho más rápido. Pero para recrear de verdad la cuidad era necesario que la lengua y la cultura fueran las mismas, por lo que varias personas no clonadas conocedoras de Roma debían sembrar el germen de la sociedad. Esta tarea se la ofrecieron a Noah y a mil personas más, de las cuales casi todas aceptaron; ella no lo hizo, no pensaba pasar el resto de mi vida metida en una ciudad irreal y rodeada de clones. Además le parecía algo inhumano someter a la gente, tenerla encerrada y hacerles vivir una vida que realmente no era la suya.
Tras cuatro años de trabajo, Roma Empire, que así se llamó, salió de las penumbras. En seguida las autoridades italianas se sintieron indignadas, pero esto contribuyó a dar más publicidad a la cuidad. Se creó un show de televisión, en el cual podía observarse la vida de los ciudadanos a través de las cientos de cámaras que estaban distribuidas por la cuidad. La ubicación de esta se mantuvo en secreto, pues si una persona ajena a la organización entraba en contacto con los ciudadanos todo se iría al traste. Otro asunto que se mantuvo en secreto fue el de las clonaciones, pues supondría graves problemas de todo tipo. El proyecto en sí era arriesgado, e incluso macabro; lo que en un principio iba a ser una especie de parque temático había acabado siendo un show de televisión. Pero el dinero que reportaba frenaba todo esto, el programa se emitía en toda Europa, América y Asia, tenía miles de seguidores y pronto comenzaron a crearse revistas, programas del corazón y todo lo imaginable.
Ahora mismo se encontraba en la sala de control principal de Roma Empire, una puerta la separaba del mundo que había ayudado a crear, un mundo que ahora odiaba. Había personas ahí dentro que llevaba seis años viendo por un televisor, una de ellas había sido su amiga durante toda la vida: Laura Lions.
10/12/08
¿Qué nos queda?

¿Cómo hemos llegado a vivir en una sociedad tan organizada?¿Qué hemos hecho para que todos los días sean una rutina?
Vivimos en una democracia, lo cual supone igualdad, participación en la política, libertad...Pero ¿hasta que punto?. Siempre se ha dicho: mi libertad termina donde empieza la del otro. Sí, es cierto que tenemos más libertad que si viviéramos bajo el yugo de la tiranía, pero aún así siguen existiendo tiranos, gente que no respeta a los demás y sólo busca su lucro personal. Pero estos tiranos del siglo XXI son más de los que parecen, no sólo políticos, altos cargos, ejecutivos...puede ser tu vecino de enfrente, tú o yo. Cuando alguien no respeta la libertad de los demás se convierte en un tirano, cuando alguien piensa primero en sí mismo y en su bienestar es un tirano, cuando descalifica a alguien es un tirano.
Qué nos importa que el de al lado piense de manera diferente, que sea de izquierdas o de derechas, que vista de una manera o de otra. TODOS son personas, paridas por sus madres, criadas y educadas ¿qué es lo que tienen que las diferencia de tí?. Podemos decir que cada uno tiene su estilo vistiendo, gustos diferentes, pero lo que verdaderamente nos hace a todos únicos es lo que hay dentro de nuestra cabeza, nuestra forma de pensar. Pero si esta forma de pensar está determinada por un ideología o una religión no nos sirve de nada. Hemos de buscar nuestros pensamientos más puros, aquellos que no están viciados. Esto es evidentemente una tarea difícil, podemos pasar toda nuestra vida reflexionando acerca de ello y no encontraremos nada, pues nuestros pensamientos son conformados por muchos factores sociales:donde crecemos, donde estudiamos, con quién hablamos, etc. Ahí radica la importancia de la libertad, si no tenemos libertad nunca podremos aprender, madurar, escoger todas las opciones y abrirnos paso por los caminos de la vida que nosotros consideremos.
La democracia garantiza una "supuesta" libertad, digo supuesta porque en realidad continuamos sometidos a normas. Pero es necesaria, sin ley no habría orden. ¿Quienes perjudican este orden? Pues volvemos a la situación anterior, aquellos que no respetan a los demás, estos tiranos/as. ¿Acaso funcionaría una anarquía con este tipo de gente alrededor? Evidentemente no. Estos tiranos son personas inmaduras, creen que su opinión es la única válida y no respetan la de los demás, ese es el problema.
No estamos preparados para la anarquía, no cuando aún exista gente cuyas ideas estén viciadas. Siempre habría personas que se impusiesen contra los demás, que fueran viles y se aprovecharan de la debilidad. Esto provocaría violencia y desorden. Necesitamos a alguien que nos guíe, que nos imponga una norma la cual todos debamos seguir. Pero es algo que parte de nosotros, vivimos en una sociedad, termino que implica el convivir con otros, pero en realidad nos dejamos llevar por el resto de las personas. Si todos tuviéramos claro quienes somos, lo que queremos y como llegar a conseguir lo que queremos respetando lo que nos rodea sí podría llegar a existir una anarquía. Porque en sí misma la anarquía no es violencia ni desorden, es vivir en sociedad plenamente, respetando a los demás y sintiéndote tú mismo. En una sociedad modelada por normas políticas, sociales y morales nunca tendremos libertad absoluta.
Pero hoy por hoy esto no va a lograrse, es una utopía. El único consuelo que nos queda es la democracia, que garantiza nuestros derechos y nos aporta libertad (evidentemente no plena). Porque tal y como dijo Churchill: la democracia es el menos malo de los sistemas políticos.
6/12/08
La evolución del hombre

El hombre de hoy no se parece nada al de ayer. Puede que algunos piensen que el hombre prehistórico era inculto, salvaje e inmoral; lo cierto es que sí, lo era. Se supone que en el siglo XXI hemos evolucionado, poseemos una cultura extraordinaria, una moral, un orden, tecnología, etc. Pero la realidad es muy distinta:
-El hombre prehistórico colaboraba con su igual
*El hombre actual lucha contra su igual (podríamos dar cientos de ejemplos: guerras, invasiones, atentados, asesinatos...)
-El hombre primitivo cuidaba y valoraba el medio en el que vivía, cogiendo de la naturaleza sólo lo que necesitaba
*El hombre actual no cuida la naturaleza porque cree que llegado el momento será capaz de salvar el medio ambiente con su avanzada tecnología.
-El hombre primitivo creó el fuego, el arte, el vestido...
*El hombre actual ha llevado todo eso a extremos insospechables, llegando a ser el padre de monstruosas creaciones como la bomba atómica, las armas, la silla eléctrica...
Evidentemente esto es sólo un resumen. El hombre físicamente ha evolucionado, pero sus valores han retrocedido. Al fin y al cabo sólo somos una raza más dentro del planeta. El hombre de hoy en día sigue siendo inculto, inmoral y salvaje; el vivo ejemplo es George Bush.
Una Blancanieves muy particular...
Un par de frases...
"Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da para más." (Charles Chaplin.)
"Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde." (Proverbio mexicano)
"Política es el arte de evitar que la gente se preocupe de lo que le atañe." (Paul Valery, escritor francés.)
"En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos." (Marie von Ebner Eschenbach, escritora austríaca.)
"Digamos que hay dos mentes políticas: una apta para crear fábulas y otra dispuesta a creerlas." (Galileo Galilei, filósofo italiano.)
"En la democracia occidental se goza de la libertad, a condición de no usarla. " (Anónimo)
"Cuando se trata de dinero todos son de la misma religión." (François Marie Arouet, Voltaire, filósofo francés.)
"Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota." (Proverbio japonés)
"La vida es fascinante: hay que mirarla a traves de las gafas correctas. " (Alejandro Dumas, novelista francés.)
"La muerte siembra su semilla en nosotros el día que nacemos, lo que no sabemos es cuando pasará a recoger el fruto" (Anónimo)
"El paso del tiempo no nos cambia, sólo hace que nos volvamos más como somos" (Anónimo)